Meditación n.8: Diferentes tradiciones, Meditación Sufi

 

Este artículo es el nº8 de la serie relacionada con la Meditación: Meditación Sufi

El sufismo es un sendero de amor. El sufí es un viajero en el camino del amor, un caminante que viaja de regreso a Dios mediante los misterios del corazón. Para el sufí la relación con Dios es aquella de amante y Amado, y los sufíes también son conocidos como los amantes de Dios. El viaje hacia Dios se lleva a cabo dentro del corazón, y por cientos de años los sufíes han estado viajando profundamente dentro de ellos, hacia la cámara secreta del corazón, donde el amante y el Amado comparten el éxtasis de la unión.

Existe una historia sobre un grupo de místicos, una banda de amantes de Dios, que eran llamados Kamal Posh. Kamal Posh significa los “llevadores de manta”, porque su única posesión era una manta que ellos vestían durante el día y que por las noches usaban de cobertor para taparse. La historia continúa…

contando que los Kamal Posh viajaron por todo el mundo antiguo de profeta en profeta, pero nadie podía satisfacerlos. Los Kamal Posh llegaron a ver al Profeta Mahoma y cuando estuvieron con él se sintieron completamente satisfechos. Reconocieron que el profeta Mahoma conocía los misterios del corazón. Se quedaron con el Profeta y fueron asimilados por el Islam. Según este relato los Kamal Posh se transformaron en el elemento místico del Islam. Más tarde, estos peregrinos vinieron a llamarse sufíes, tal vez en referencia a la manta de lana blanca, sûf, que ellos llevaban, o como una indicación a la pureza de su corazón, safâ. A través de los siglos, el sufismo se extendió por todo el mundo islámico y aún más allá de este. Aunque la mayoría de los sufíes eran fieles practicantes del Islam, muchos de ellos fueron perseguidos por el islamismo ortodoxo.

La Meditación del Corazón

Los diferentes senderos sufíes usan distintas técnicas de meditación. Una práctica desarrollada por la orden Naqshbandi usa la energía de amor para ir más allá de la mente. El amor, “la esencia de la Esencia divina”, es la más poderosa fuerza de la creación. Como viene desde la dimensión del Ser, el amor tiene una vibración más rápida que la mente y tiene la habilidad de superarla. Las dos prácticas centrales del sendero Naqshbandi son el dhikr silencioso y la meditación del corazón silente.

En vez de intentar frenar los pensamientos de uno concentrándose en la mente, nos concentramos en el corazón y en el sentimiento de amor en el corazón, y así uno deja la mente detrás. Las formas mentales lentamente mueren y nuestras emociones también se aquietan. La “meditación del corazón” es una práctica que ahoga la mente y las emociones en el océano del amor. Es habitual comienzan con el dhikr, repitiendo Allâh unas cuantas veces, para armonizarse internamente con las corrientes de amor.

Al subyugar la mente al corazón, ofrecemos al Amado nuestra conciencia individual, esa chispa de Su Divina Conciencia, que es Su obsequio a la humanidad. Tantas maravillas y tantas maldades se han ejecutado con Su regalo de conciencia! Pero para realizar el viaje de retorno a Dios necesitamos devolver este regalo, fuente de la ilusión de autonomía de uno mismo. Cada vez que nos entregamos a la meditación, sacrificamos nuestra conciencia individual en el altar del amor. Al hacer esto, hacemos un espacio para que Él se revele a Sí Mismo.

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