Mindfulness n.15: Escucha Atenta

 

Este artículo es el nº15 de la serie relacionada con el Mindfulness: Escucha Atenta

La escucha con atención plena, al igual que la escritura, es precursora del habla con atención plena. Lo aconsejable es empezar atendiendo al habla de los demás, para atender después la tuya propia. Consiste en lanzarse a la escucha como si no existiera en este momento nada más que la persona que tengo delante.

Durante el ejercicio, mientras escuchas intenta aislar el “oír” del “interpretar”, hasta el punto de dar más importancia a los sonidos de las palabras que a su significado, teniendo en cuenta que el significado que atribuyes puede ser distinto del que atribuye el hablante.

Puedes fijarte en el lenguaje corporal y advierte la expresión verbal mientras buscas otros indicios del significado que quiere transmitir el hablante y ajustas en consecuencia tu propia interpretación. Procura centrar tu atención en el hablante y en su comunicación, más que en tu propia reacción a lo que dice él. Limítate a escuchar.

Cada vez que te desvíes de esa experiencia directa, centra de nuevo tus pensamientos y tu consciencia en escuchar.

Tras haber atendido la experiencia de escuchar mientras habla otra persona, desplaza tu enfoque a hablar tú y escuchar tu propia voz.

Mientras te escuchas a ti mismo, es posible que vayas con un poco de retraso respecto de la experiencia. No tiene importancia; con el tiempo, se irá cerrando el desfase entre hablar y advertir. Acabarás por reforzar las habilidades necesarias para escuchar con atención plena en el momento, mientras hablas.

Bibliografía: Mindfulness para enseñar y aprender. Estrategias prácticas para maestros y educadores. De Deborah Schoeberlein

 

 

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